Saca el güisqui cheli

A las 11.30 entró Moreno Bonilla por la puerta de Ifema, se agarró de la cintura a Alicia Sánchez-Camacho y los dos se fueron medio tambaleándose hacia las escaleras mecánicas. Parecía que estaban llegando a Pachá. Había órdenes de que hubiese cierto rollo, de que la gente viese que los populares saben estar en la onda; Bonilla parecía Milhouse en Ciudad Capital. Después de 30 años de viaje al centro, el PP probó a hacer directamente de su conferencia política una discoteca. Sin alcohol, como en las que hacía de relaciones el Pequeño Nicolás, pero con ese marchamo de carteles electrónicos, expresiones en inglés y poses ante la cámara como la de Moragas y Rajoy, que salieron haciendo una especie de saludo de Panteras Negras del que luego se supo que era para apoyar dólmenes en Antequera.

Saca el güisqui cheli, en El País