11.07.10

Mundial (y V)

Uno de los placeres más morbosos del Mundial es poder decir Puyi, Ini y Busi delante de la televisión con ternura familiar, como acunándolos con mis pequeños deseos para ellos, defendiéndolos de ultrajes y sacándole punta a sus virtudes infinitas. Algo como «venga Andresito, que de ése te vas, que tú eres el número uno»; o el gol a Alemania que se cantó desde el fondo de la tierra: «¡Ése es mi Puyi!». Doy tragos gigantes al gintonic mientras le hablo a la parroquia de la exquisitez de Xavi, que parece que abre las defensas con láser en los ojos, y señalo la figura de Piqué, «el mejor central del mundo desde que se jubiló Fernando Hierro», y aquí se me quiebra la voz, como quien menciona a un difunto. Futbolistas a los que les he mentado la madre en las más sórdidas posturas; tíos a los que he pintado de asquerosos para abajo, por malos y catatónicos, por tuercebotas aburridos y culés irremediables, tísicos de un sistema sedante que, dije una tarde de gloria, «está acabando con el fútbol y vaciando los estadios». Así que éste del Mundial es un placer de lo más turbio, como envolverse en sábanas con la mayor enemiga de tu novia. Lloro las patadas que reciben y conjuro los ataques del rival diciendo para mis adentros «¡Busi, Busi!», y dentro de dos semanas, si me los cruzo por la calle, les echaré una maldición gitana deseándoles triadas por docenas. Sí, señores. Esto es fútbol.


58 Comentarios »

9.07.10

Mi amistad con doña Letizia

La cintura del periodismo se asemeja a la de Koeman, de quien dijo Luis Aragonés que tenía menos talle que la rueda de un tractor. Todo se cuece lentísimo y como de soslayo, sobre todo si se trata de Twitter o Facebook, marcianos a los que el periodismo de linotipia mira elevando mucho las cejas, como un señor asombrado. Cuando CR9 anunció que tenía un hijo casi fue más noticia que lo hubiese hecho a través de sus cuentas en las redes sociales que el crío en sí. Ningún titular escapó al Facebook del crack, como si eso fuese algo esencial y no una mera plataforma. Menos mal que hay quien guarda todavía las esencias con celo catártico. La revista Hola salió la semana pasada con Isabel Sartorius y un titular espléndido: «Mi amistad con doña Letizia». La agonía del verbo, claro que sí. Y la esperanza de que algún día se presente por allí, qué sé yo, la duquesa de Alba: «Aquellas bragas mías».


25 Comentarios »

8.07.10

Un cojo en el Tour

Pero se hizo famoso por los continuos trompazos que se daba -“su cuerpo tiene más cicatrices que todos los toreros de España”, dijo el diestro Cocherito- y, sobre todo, por sus fanfarronadas. El cronista Ángel Viribay cuenta cómo Vicente se presentó en la salida de una larga carrera en Bilbao anunciando a voz en grito que saldría sin avituallamiento para dar ventaja a sus rivales. Nadie sabía que unas horas antes sus amigos habían ocultado cazuelas de bacalao en diversos puntos del recorrido. El Cojo se escapó pronto, por el camino devoró a escondidas las tajadas de bacalao y llegó primero con muchos minutos de margen. Para completar el circo, entró en meta con un perro atado a su manillar.

Un cojo en el Tour, por Ander Izagirre en FronteraD


33 Comentarios »

6.07.10

Un poco de conservadurismo

Durante años ejercí de nudista en Bascuas, donde sacaba el lagarto después de pasearlo sin éxito por La Manga a altas horas de la mañana. El nudismo siempre me ha procurado una cierta sensación extraña, como todo lo relacionado con Dios y el pudor. Hace unos meses escuché sobre mí en un bar: «A ése cóbrale el doble, que es de derechas». Desde entonces vengo pensando si realmente inicié ese proceso rimbombante de derechización que parece asociarse a la madurez. Llegué a una conclusión rápida: el único gesto de conservadurismo que yo he tenido en los últimos diez años ha sido ponerme el bañador. Y evitar, en la medida de lo posible, playas nudistas. Esto viene a cuento de que recelo de la muchedumbre, pero más aún de la muchedumbre desnuda, que me provoca un miedo tribal. Sólo de pensar en esas congregaciones ultrarreligiosas que organiza Spencer Tunick para fotografiar desnudos me entra un sudor frío que aplaco echándome encima el rosario familiar. Me darían menos miedo ataviados de guerreros. Se trata de un terror parecido al que experimentó un amigo que le sugirió a su novia, literalmente, «arreglarse un poco el conejo», y a la prohibición fulminante de tener sexo oral le siguió días después una separación tortuosa que del trauma que cogió estuvo meses manteniendo relaciones a oscuras por miedo a ver cosas que vosotros no creeríais, como el otro.


100 Comentarios »

5.07.10

Mundial (IV)

A un Mundial se llega ganando y la victoria exige un camino inescrutable, pero ninguno como el que planeó Chile en 1989. Jugaba un partido decisivo contra Brasil en Maracaná, y cuando perdía 1-0 una bengala cayó al campo y el Cóndor Rojas, portero chileno, cayó desplomado con la cara llena de sangre. Una camilla se lo llevó mientras Chile abandonaba el campo entre la consternación de 150.000 espectadores; en el país andino una turba apedreaba la embajada brasileña. Esa noche, un reportero de una radio chilena entrevistó a un fotógrafo que dijo haber visto cómo la bengala cayó a un metro del portero. «Quítele el micrófono a ese imbécil», dijo el conductor del programa. Días después el Cóndor Rojas confesó haberse cortado la cara con un bisturí que llevaba escondido en un guante. En la trama estaban varios jugadores, el capitán, el entrenador y el utillero. La FIFA echó a Chile de los Mundiales hasta 1998. La RAE reconoció el término ‘condoro’: «torpeza grave y vergonzosa». Rosemary Melo, la veinteañera que tiró la bengala, fue bautizada como A Fogueteira, salió en la portada de Playboy, gastó el dinero de su fama y acabó vendiendo perritos calientes en la calle. La prensa chilena sobrellevó la vergüenza como pudo; el diario La Tercera había titulado así su portada después del partido: «Negros sinvergüenzas».


21 Comentarios »

1.07.10

Carbonero

Cuando supe que el señor Urbaneja, presidente de una asociación de periodistas de Madrid, había criticado a Sara Carbonero y a Telecinco por mezclar el amor y el oficio pensé que la cadena la había colgado desnuda del larguero. Yo de Telecinco siempre espero lo mejor: el mamachichismo. Luego comprobé que no era para tanto y Sara Carbonero hacía sus conexiones en el fondo en el que su novio entrenaba. No entiendo entonces el ataque de pudor que le ha dado a ese presidente de los periodistas madrileños. Carbonero puede mezclar su amor con su oficio como le da la gana, al fin y al cabo su oficio es el espectáculo de la televisión, y la Copa del Mundo, por muy locos que nos vuelva a todos, no deja de ser un espectáculo deportivo. No nos va a hacer más pobres ni más ricos: nos entretiene de la misma manera que nos entretiene la televisión, nos entretiene Carbonero y nos está  empezando a entretener, también un poco, el señor Urbaneja.


179 Comentarios »

30.06.10

Nación Robben

La primera vez que se rompió España yo estaba leyendo el periódico, que es donde normalmente suelen romperse estas cosas. «Ha muerto España», o algo así, se decía en una tribuna. Me pareció una noticia terrible, porque faltaban dos semanas para la Eurocopa y los muchachos ya se estaban entrenando. Fijé la mirada trascendente en un horizonte hercúleo y pensé en el hombre que habría de llevarle la noticia a Camacho.

Yo no sabía entonces que España se rompía con la misma facilidad que Robben, pero lo aprendí rápido no con el paso de los años, sino de los días. España es un país que con cualquier esfuerzo, por mínimo que sea, se rompe. Si un voto no es para el PP, por ejemplo, se resquebraja un poquito. A mí me pasó una vez que dejé mi papeleta en la urna y escuché un crujido, y el interventor popular se santiguó y miró al cielo. Así que ayer, cuando España volvió a romperse del todo, ni siquiera me inmuté. Para unos, estaba terriblemente rota. Para otros, no lo suficiente. El problema de los países que se rompen es que siempre hay alguien que quiere ver los pedazos aún más pequeños y quien se echa histérico al suelo con el superglue y las castañuelas.

La cosa esa del Estatut, por ejemplo. Se trata de un documento que en su borrador incluyó un preámbulo con una primera frase descollante: «Cataluña ha modelado un paisaje». Esos papeles ha estado el Tribunal Constitucional discutiéndolos cuatro años. Unos señores, mentes preclaras de cierto nivel, se entiende, ocupados con eso cuatro años mientras los periódicos fabricaban titulares cada día durante ese tiempo. Todo para que España se rompiese otra vez, que era algo que cualquier tonto veía venir cuando unas personas ociosas ocuparon el tiempo en redactarlo.

Yo no sé si el Estatut era necesario a efectos prácticos, pero sí a otro tipo de efectos, como los especiales. Bien que me alegro y bien que los echo de menos, porque aquí el bipartito ni siquiera fue capaz de escribir en un papel que Galicia había modelado una vaca. Purgo esa pena histórica por las mañanas viendo los highlights de Intereconomía, que se suceden a cada minuto glorioso, y me digo muy solemnemente que si España no existiese, que igual ni existe, habría que inventarla sólo para darnos el gusto de romperla como un plástico de burbujas.


50 Comentarios »

28.06.10

Mundial (III)

Cuando los españoles salen de España y ven en Francia banderas de Francia suelen decir que España tiene complejo de España, y que aquí hay miedo a enseñar la bandera «porque si no te confunden con un facha», como si en España eso fuese alguna vez motivo de vergüenza. Yo creo que si aquí no se enseña la bandera salvo en ocasiones puntuales en las que se hace imprescindible, como las marchas contra los gays, es porque es una bandera horrenda y porque en este país las cosas sólo salen adelante si todos van a una. Yo no soy muy de españolear antes de cuartos de final, y sólo entonces españoleo a partir de un cierto número de gintonics. No hay ningún problema político en mi vida que no haya arreglado el alcohol en cantidades masivas. Pero una cosa es lo que haga uno en la intimidad del bar y otra ya volverse loco y pintar las sábanas para sacarlas por el balcón. En Galicia los que más dan la matraca con esto de España son los antiespañoles, que pasan el día haciendo chistes y animando al contrario, y diez minutos antes del partido van y se ponen a presumir de que no lo van a ver, como si eso fuera la hostia. Yo creo que cuando uno no hace algo no anda diciéndolo por ahí, salvo que le importe, y si lo dice es que no lo hace sólo para no hacerlo. O sea, que se pasan noventa minutos no viendo el partido en lugar de hacer otras cosas, como, qué sé yo, leer el Corán o ponerse al día con Lois Pereiro.


58 Comentarios »

26.06.10

Caminar sobre las nieves (y II)

Contemplaba las montañas nevadas en su enormidad mientras comía un bocadillo de panceta, y unos extranjeros me hablaron de una pista verde más al otro lado de las cumbres. Aquella que yo había bajado, me dijeron en el dialecto de la nieve, era una pista roja. Lo que hice fue levantarme sin apenas dolor, coger los ropajes y dirigirme con cierta pesadez veterana, como de yeti informado, hacia aquel maná verde que me esperaba en la otra punta. Para ello había que coger una percha, bajar unas pistas azules y subirse a un telesilla, que es como decirle a alguien que para aprender a andar antes hay que ganar el campeonato mundial de triatlón.

Caminar sobre las nieves (y II), en FronteraD


81 Comentarios »

24.06.10

Off the record

A mí también me ha llamado un entrevistado al día siguiente para soltarme: «Eso te lo dije para que no lo contaras». José Antonio Montano dijo en una ocasión memorable que Rivas había escrito su columna para no tener que hablar de las amenazas independentistas a María San Gil en Santiago. Voy a decirlo rápido por si alguien no está atento: yo he sido un periodista que he respetado muy pocos off the records en mi vida. Hace años los vomitaba al día siguiente en el periódico y me hacía perdonar alegando inexperiencia o sordidez. Ahora los maduro y acabo embocándolos a los pocos meses: pierdo el scoop, pero gano en tensión. Lo primero que hay que saber de un periodista es si se puede confiar en él o no. Lo segundo, que no. Hay una regla de oro en el oficio: que el interlocutor, aun siendo tu íntimo, nunca sepa dónde acaba la amistad y empieza la fuente.


190 Comentarios »



© 2004–2009. todo el contenido de este blog está sindicado bajo una licencia creative commons.

feed rss. blog empujado por wordpress y montado por juan andrés milleiro gracias a tons of turkish kebab™.