¿Pero de dónde sale?
Escrito el 10.11.11 a las 8:44
Emil corría desmadejado, con el rostro hundido en un dolor espantoso, cabeceando bruscamente y moviendo los brazos de forma absurda, contraviniendo cualquier ciencia. Emil hacía lo contrario de lo que se debía hacer: se movía sin importarle los brazos, como si le sobrasen, y sacudiendo de forma absurda los hombros de tal forma que levantaba los codos de forma exagerada.





