Los milagros
Escrito el 2.05.11 a las 2:46
Los ha habido de todos los colores, pero personalmente mi preferido, y el único que he intentado hacer, es el primero, cuando Jesús, en medio de una fiesta, convirtió el agua en vino. Entonces los milagros tenían prestigio y con ellos acumulabas followers: se resucitaban muertos, se multiplicaban panes y un día Jesús caminó sobre las aguas e invitó a Pedro a hacerlo, que casi se nos queda allí. El milagro sin embargo ahora está en decadencia y el Vaticano se ha vuelto loco para encontrar algo que demuestre que Juan Pablo II es santo. Lo gracioso de los culebrones es esa pretensión de argumentarlo todo; el empeño sentimental de abordar con razonamientos la existencia de la sinrazón. Hoy beatifican a Wojtyla, un personaje público que a pesar de sus desmanes a mí me cayó bien por esa voluntad cristiana de asombrar al mundo con su deshilachamiento público en un espectáculo de reality-show. Será en un teatrillo al que irá la monja en la que se obró el milagro, pues dijo haberse curado del parkinson gracias al Papa. Esperen que debajo del hábito no aparezca Gracita Morales. Lo lógico sería que si el Vaticano quiere hacer santo a Juan Pablo II lo haga sin más, pero no deja de tener su punto que se pongan todos a la caza de milagros y presenten sesudos certificados médicos para avalarlos. Sacar la carrera y estudiar libros gordísimos para acabar diciendo por ahí que una enfermedad puede curarse rezándole a un señor.












