Escrito el 24.05.15 a las 0:25

El sexo cuando es consentido

En 2009 el equipo de Feijóo tuvo un reto mayor que ganar las elecciones: qué hacer con el candidato el día de reflexión. Feijóo no tenía hijos ni mujer, ya había quemado a su sobrina en una campaña anterior, y se sabía vagamente que le gustaba la noche de Vigo. Con los adversarios paseando con su familia, yendo a misa o mirando un río, a Feijóo no le iban a poner de mañana a tomar copas con la camisa por fuera. Él dijo que salía a correr en solitario por el parque de Castrelos. La imagen de un hombre solo en chándal por Castrelos, antiguo punto de venta de heroína de Vigo, no gustó a los estrategas, así que se le alquiló un amigo. Se fueron a correr los dos, no se sabe si con un pasado inventado, alguna aventura juntos que contar si un periodista se pasaba de listo. No hizo falta porque alguien reparó en el amigo de Feijóo. En un acto sectorial de apoyo al PP celebrado meses antes en el que estaba una mariscadora, un agricultor y un camionero, él era el camionero. “Su amigo Marcos”, dijo el Atlántico Diario, “que como se ve es un armario”.

El sexo cuando es consentido, en El País

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Escrito el 23.05.15 a las 17:02

Hay barcas ‘pa’ seguir

En 2006 el alcalde de Xátiva fue grabado metido en un coche contando billetes como Hugh Grant. A su lado estaba un empresario al que decía: “Correcto, ahí hay un millón”. En aquella época “correcto, ahí hay un millón” se decía cada 32 minutos en los coches de España. Se necesitaba menos, apenas un cuarto de ahora, para decir: “Correcto, ahí hay dos”.

Hay barcas ‘pa’ seguir, en El País

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Escrito el 20.05.15 a las 0:47

Disparar a un fantasma

En el Ritz, hace unos meses, Pablo Iglesias dijo al llegar: “Algunos solo me imaginan entrando aquí con un grupo de militares para nacionalizarlo, quitar los visones a las señoras y los relojes a los hombres”. Esperanza Aguirre le dio vagamente la razón esta semana: “Si Podemos gana será la última vez que votemos libremente”. Uno de los pocos méritos que Podemos se puede apuntar en los últimos tiempos es el de ironizar sobre sí mismo para que después el PP lo confirme con tono fúnebre, perdiendo cualquier posibilidad de que alguien lo tome en serio.

Disparar a un fantasma, en El País

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Escrito el 12.05.15 a las 11:28

James, el colombiano que vino del hielo

Lo primero que hizo la madre de James Rodríguez (Cúcuta, Colombia, 1991) al parirlo fue preguntar si había nacido con todas las extremidades. 23 años después un fisio se las levanta, las deja caer, y se las machaca para que la estrella del Madrid se ponga a punto. Es domingo por la mañana y James dormita boca abajo.

—¿De niño tenía pesadillas?

—No recuerdo ninguna.

James Rodríguez, el colombiano que vino del hielo

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Escrito el 10.05.15 a las 12:34

Si Leo está bien, Pep ya no está bien

Cuando Pep Guardiola llegaba a los entrenamientos del Barcelona lo primero que hacía era observar a Leo Messi y preguntar por él. “Es que si Leo está bien, todo está bien”, le confesó alguna vez al columnista español Salvador Sostres. En aquel Guardiola estudioso y obsesivo por los detalles había algo de clarividencia después de tantos videos, tantas tácticas y tantas jugadas ensayadas. Reaccionaba del mismo modo que el cerebro de Pat Riley en circunstancias anormales, cuando un punto por debajo y a falta de tres segundos Magic Johnson preguntaba qué hacer.

-¿Cómo qué hacer? Sos Magic Johnson: agarrá la pelota y metela.

En Pep Guardiola había también esa aprensión que legitimaba de golpe su enorme castillo táctico, sus pilares rayanos en el fundamentalismo del balón, los triángulos y los extremos abiertos con que el Barcelona aprende desde niño a devorar al rival. Él sabía, como había confesado en la intimidad, lo mismo que el Tata Martino confesó después en público: “Si Leo está bien, mi táctica está bien”. Messi lo homologa todo en el Barcelona desde hace más de diez años; Newton sólo podría demostrar su ley de la gravedad en La Masía si tira a Leo de un árbol. Las cosas existen en Barcelona si Messi les encuentra un uso.

Si Leo está bien, Pep ya no está bien, en La Nación

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Escrito el 10.05.15 a las 12:32

Ya estamos todos

Los 90 fueron la década del chándal de táctel y de la entrada de Freddy Rincón al campo para arreglar una eliminatoria en Turín. Baste decir que hoy Rincón está en búsqueda y captura probablemente con ese chándal puesto. Aquel partido impuso una estética y una forma de ver el mundo que tenía que ver con los Alpes, la melena de Padovano y nuestro padre llorando en la cocina diciendo que era por los azulejos, que no los había elegido él. Se producía un equilibrio imperfecto por la ausencia de Copas de Europa en 30 años que incluyó un anuncio de televisión y todo. El Madrid ocupaba el tablero de la centralidad. Hasta que Rincón entró en el campo con 2-0 abajo y un jugador dijo: “Ya estamos todos”. Nadie salió indemne de aquello, que terminó marcando una época. Poco después explotaron Ella Baila Sola y Coldplay, el Madrid ganó la Copa de Europa, precisamente ante la Juve, y en una serie Emilio Aragón se pilló a la hermana de su esposa muerta entre aplausos de la familia tradicional. En Turín, muchos años después, Figo falló un penalti y sentenció a Del Bosque: fue como matar a Bambi.

Ya estamos todos, en El País

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Escrito el 3.05.15 a las 21:16

Lo mejor de todo

Habría que empezar con unos históricos, Los Sangrientos, y Paco Loco, que en aquella escena alternativa de guitarreo ni siquiera se molestaba en cantar en inglés: emitía unos sonidos parecidos a ese idioma con los que los bares botaban de madrugada. Probablemente alguno estaría entre el público recitándole la canción a su novia, pero a Paco Loco, en una hora de concierto, no se le escapaba ni una palabra en inglés.

Lo mejor de todo de Francisco Nixon, en El País

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Escrito el 3.05.15 a las 21:13

Hat-trick de la Gioconda

El Madrid juega dos partidos: uno en el campo y otro en la cara de Cristiano Ronaldo. La cara de Cristiano es la de la Gioconda: la gente se para delante de ella y espera a ver qué pasa. Del fútbol moderno lo peor no es el relato, esa narración en la que hay que apoyar los títulos porque si sólo se ganan no pasas a la historia (a la historia del rival, quieren decir), sino la repentina curiosidad por las caras. Antes las repeticiones de la cámara slow motion se fijaban en el modo de ejecución de un regate; ahora, cuando James marca un gol, podemos ver cómo le da un tic nervioso a Cristiano y de qué forma redirige las pupilas buscando entre el público a Franco. No hay que saber lo que hace Cristiano sino lo que piensa, pero hasta en los momentos de más tensión, con el equipo al borde del KO, los compañeros crispados y él negando con la cabeza mientras vuelve a su campo, CR probablemente esté lamentando los diamantes que regaló a Irina.

Hat-trick de la Gioconda, en El País

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Escrito el 26.04.15 a las 16:22

Esos terribles vecinos españoles

Hay una imagen de Ramón Acín Aquilué (Huesca, 1888-1936) que lo muestra absorto con los brazos cruzados, sentado en una silla de madera y mimbre con la mirada hundida en su mujer, Conchita Monrás. Ella, con un traje blanco, tiene las manos apoyadas en las piernas y lo mira a él. Están en un rincón de su casa familiar de Huesca fotografiados por Ricardo Compairé en 1927. En medio de ellos hay una jaula, y dentro de la jaula, una pajarita de papel.

Esos terribles vecinos españoles, en El País

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Escrito el 26.04.15 a las 16:21

El mejor momento del día

Hay una cosa que hace muy bien Modric que es ponerse cadavérico en el centro del campo y preocupar a los rivales. Se mimetiza tanto que llegan a salirle ojeras en la segunda parte, como si llevase 45 minutos sin dormir; a veces su marcador se queda quieto porque no sabe si quiere irle con pasecitos o preguntarle dónde pillar. Cuando avanza el partido Modric se acerca al borde del escenario, como Bono, y le dice a Patrick Bateman: “Soy el diablo y soy exactamente igual que tú”. Modric en realidad es buena gente, pero lo han dibujado así. Cuando falta Modric no falta sólo un cerebro de la guerra, también falta una estética, un Edimburgo de los ochenta.

El mejor momento del día, en El País

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