Escrito el 23.06.15 a las 9:39

Perfume

Cuando Grenouille, el protagonista de El perfume de Süskind, crea un “un aroma de ángel, tan indescriptiblemente bueno y pletórico de vigor que quien lo oliera quedaría hechizado y no tendría más remedio que amar a la persona que lo llevara”, lo que pretendía era transformar la vida de los hombres a través de la cosmética. Se anticipaba a la televisión, que es el lugar en el que los que líderes atraen para sí el amor de la audiencia, y en su trabajo había un ejercicio de superación política que define estos tiempos: seducir a través del olor, de Pablo Casado, de la bicicleta, del metro.

Perfume, en El País

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Escrito el 21.06.15 a las 15:42

Tot el camp

Ayer, mientras pasábamos por delante del Santiago Bernabéu, un amigo recordó una de las mejores experiencias de su vida. Me dijo que de joven había vivido cerca de allí, en Padre Damián, gracias a su primer sueldo. Hacía el amor con las ventanas abiertas en hora de partido, cuando el fútbol era a las cinco.

Tot el camp, en El País

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Escrito el 20.06.15 a las 17:00

El PP pierde el verano

Cuando se abren las puertas del salón de plenos se produce una avalancha como de rebajas Harrods. Ya dentro, los vecinos, agolpados los unos contra los otros, apelmazados contra las paredes del salón de plenos, se abren al grito de “¡Ya salen!”. Por un pasillo humano van saliendo los concejales como si se tratase de un espectáculo de lucha libre: les saludan, les aclaman, a uno le revuelven el pelo. Un edil, transido, ensaya incluso una carrerita hacia su asiento. Cuando todo el mundo está en su sitio, una mujer entre el público, con rostro de malas pulgas, toma la palabra: “¡El que hable se va para fuera!”. El secretario pega un respingo. Una voz responde: “¡Ti a primeira!”. La mujer, con un lejano parecido a Brienne, de Juego de Tronos, hace que no escucha y se pone a dar carantoñas a su hija.

El PP pierde el verano, en El País

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Escrito el 19.06.15 a las 12:31

Salir con las manos en alto

Hace meses me contaron el chiste más racista del mundo, un chiste con esa traza inhumana que obliga a compartirlo con un círculo muy reducido de amigos para que todos podamos llevarnos las manos a la cabeza con normalidad democrática. Eso hice cuando me lo contaron: enviarlo por WhatsApp. Si no lo publico es por dos razones: ni su inclusión en el contexto hubiera eliminado el daño que pueda hacer, como dijo el concejal Guillermo Zapata, y porque quiero comprobar cuánta gente me lo reclama hoy. El chiste tiene una particularidad: no convierte en mejores personas a quienes no les haya hecho gracia que a quienes sí. Incluso se le podría escapar una carcajada a un activista contra el racismo; si hay algo útil contra los totalitarismos, incluso del sentimiento, es el humor. Tan descarnado que te sorprendes riéndote de tu padre el día de su funeral, o algo aún mejor: del padre de tu amigo. Lo que levantaría sospecha es que el chiste sea siempre en los funerales de los padres de gente que no te cae bien.

Salir con las manos en alto, en El País

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Escrito el 6.06.15 a las 12:24

Ajá

Juan Soto Ivars acaba su última columna en El Confidencial, Quién soporta que los viejos vivan en la calle, haciendo una constatación: cuando una mendiga de Barcelona hace tertulia con las vecinas no recibe atención de los transeúntes. Al principio me dio por escribirle a Juan que cuando vemos a un grupo de ancianas en la calle no nos metemos en medio preguntando quién es la pobre, pero bien es verdad que entre las desgracias de ser mendigo está la de vivir con un cartel delante.

Ajá, en El País

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Escrito el 5.06.15 a las 0:15

Plácido

La reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se celebró en territorio neutral: una buena sede hubiera sido la casa de Zapatero aun a costa de los recelos de Sánchez. Estuvieron los dos solos y pidieron platos muy frugales y una ensalada para compartir. Hubo un esfuerzo natural de ambos en parecer tan austeros que casi desemboca en codazos para irse a la cocina al acabar de cenar. Iglesias pidió de segundo un pescado y Sánchez, tras descubrir Podemos sus cartas, reclamó una tortilla francesa. Se supone cierta tensión para ver quién tiraba más bajo. Como Iglesias ha exigido para su apoyo que los alcaldes se bajen el sueldo, Sánchez se ofreció a hacer la tortilla él mismo, algo que obligó al jefe de Podemos a regalar los zapatos al primero que pasó, que resultó ser un magnate ruso. Con el sobrante de pelo en la nuca Sánchez se había hecho un chicho minúsculo, con lo cual Iglesias, harto, le preguntó si venía a pactar o a torear.

Plácido, en El País

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Escrito el 3.06.15 a las 16:12

Los viejos nuevos vicios

La primera respuesta de Ada Colau en la entrevista con El País incluye una adversativa, o sea una impugnación. Dice que a ella no le gusta sentir miedo ni darlo, pero. No hay mejor declaración de intenciones que la adversativa, sobre todo cuando no hay que dejar pasar el tiempo, basta con que pase la entrevista, para explicarla. Unos párrafos más allá la futura alcaldesa de Barcelona anuncia que desobedecerá las leyes que “nos parezcan injustas”. Utiliza el plural porque la gran expropiación de la nueva política es la primera persona del singular, o sea la suspensión de responsabilidades individuales. No será a Colau a la que le parezca algo injusto, sino al pueblo, aunque sea ella la que deba sacrificarse para actuar en su nombre. De este modo cualquier acción que impida sus medidas, incluida la justicia, será un ataque a la ciudadanía. La frase, en rigor, es que la democracia no será un obstáculo para ella. Y que por tanto prevaricará.

Los viejos nuevos vicios, en El País

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Escrito el 31.05.15 a las 0:04

Dios o muerto

Encerrado en la banda por tres defensas del Athletic como King Kong, a punto de ser paseado en jaula para asombro de la civilización, Lionel Messi se vio en el minuto 19 como uno de esos héroes cansados que echan de menos el ruido de las casas de Lavalleja en el barrio La Bajada de Rosario, los recados con un balón hecho de medias para entretenerse por el camino y aquellas pachanguitas en las que le rompían las piernas chicos de 18 años porque él, que tenía 9, los ponía a bailar a todos alrededor de un palo. La banda es el apeadero criminal en el que se dan los mejores regates y las patadas más salvajes, de donde sólo se sale Dios o muerto. En esa banda del Camp Nou un día Roberto Carlos, nada más empezar el partido, levantó tres metros a Luis Figo, que cuando aterrizó en el campo ya era del Madrid para los restos.

Dios o muerto, en El País

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Escrito el 30.05.15 a las 0:38

Lo sabes muy bien

La última vez que Rajoy se significó políticamente fue a mediados de los noventa, en una entrevista de Carmen Rigalt en El Mundo.

—¿Mar Flores o Demi Moore?

—Eso ni se pregunta: Demi Moore.

—¿Por qué?

—Por razones negativas. No me resulta simpática Mar Flores.

Lo sabes muy bien, en El País

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Escrito el 26.05.15 a las 18:33

Después de los bárbaros

La última vez que llegaron los bárbaros también estaba en Invernalia. Fue en 1999 en Pontevedra, sin gobierno de izquierdas desde 1936. No ganó el PSOE, en lo que hubiera sido una transición suave, sino el BNG, y dentro del BNG el núcleo de la UPG, la izquierda nacionalista y comunista. Se cerraron los pestillos, se activaron protocolos copiados del 23-F, con llamadas constantes a Portugal, y todo el mundo empezó a hablar un gallego forzado, de chiste de Noche de Fiesta, que a punto estuvo de llevarlos, a éstos sí, al pelotón de fusilamiento. El alcalde Fernández Lores cumplía de tal modo los estándares que al año ya le dijeron que era ETA. Y eso que era médico de familia y lo conocía todo el mundo; llega a bajar de un monte y se le prende fuego a la ciudad y salimos todos para Montevideo.

Después de los bárbaros, en El País

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