San Xoán

Hace un par de semanas cenamos en Madrid el marqués y yo. El marqués lo es de verdad, o sea que no tiene título. Es cínico y descreído, pero también brillante, por lo que duró poco en política. He conocido pocos sibaritas con más gusto. Esta vez el vino lo deja nostálgico y empieza a hablar de su barrio mientras señala desde la mesa del fondo lugares más allá de la puerta. Estamos en La Tasquita y el marqués nació en los años cincuenta a pocos metros, en Estrella. Enumera las calles, los negocios de entonces, su abuelo y bisabuelo, y la iglesia en que fueron bautizados todos. Hay un momento en que se le quiebra la voz. “Este barrio”, me dice muy serio, “es el coño de mi madre”.