Felicidad amurallada

Al Campillo de Santa María lo han despojado de aquel botellón en el que se fue adiestrando la adolescencia en el porro y el calimocho con tanta paciencia que el otro día me cogió de la mejilla un hostelero y, tras preguntarle yo si le conocía, respondió: «Llevo dándote de beber más de quince años».

Felicidad amurallada, en Diario de Pontevedra