CXXII

Lunes, 16 de agosto de 1999

Ni ministro ni conselleiro

María G. Eyo/Corresponsal

PONTEVEDRA. La cantidad de agentes de la Guardia Civil que custodiaban ayer la entrada al campo de fútbol de Baltar, en Portonovo, daban la razón a lo que ya estaba anunciado desde la Asociación Avante de lucha contra la droga. Un ministro y un secretario general del PP gallego iban a ser los capitanes de los dos equipos que se enfrentarían en un partido benéfico. Al final, ni Cuiña ni Rajoy.

El partido, que acabaría con un 1-1 que forzó una tanda de penalties, comenzó con media hora de retraso, por si acaso, pero no valió de nada. Desde la organización insistían en que Rajoy y Cuiña se incorporarían al juego a lo largo de la tarde, pero tampoco. Nadie supo explicar las dos ausencias e incluso se apuntaba que la mujer del conselleiro presenciaba el partido desde las gradas, así que su marido tendría que asistir.

También faltó Diz Guedes, delegado del Gobierno en Galicia. Y es que quizás ninguno de los tres ausentes quiso arriesgarse a vivir una situación como la que tuvo que pasar el sábado Cuiña Crespo, cuando intentó leer el pregón de las fiestas de Vilagarcía y le llovieron huevos y abucheos. Y es que asuntos como los polémicos referentes a los depósitos de Finsa en el puerto de Vilagarcía, el encoro del Umia o la empacadora de Vilaboa lleva a que algunos pontevedreses no tengan ganas de grandes alegrías.

El alcalde de Sanxenxo, Telmo Martín, y Xesús Palmou, conselleiro de Xustiza, hicieron de capitanes de los respectivos equipos. El del regidor, formado por políticos de todas las formaciones y por Javier Zaragoza, fiscal general anti-droga. El conselleiro en cambio, tuvo que lidiar con un cuadro mucho más heterogéneo, poniendo orden entre periodistas, policías y ex-deportistas.

De las gradas no se quiso bajar Francisco Villar, secretario de Estado para el Deporte, alegando que sufría una lumbalgia. Antes del encuentro, los dos entrenadores (profesionales ambos) alentaron a sus equipos. González Agís, técnico del equipo local y consciente de la capacidad de sus jugadores, les decía: «sin forzar, sin forzar y sin chupar». El presidente de la Diputación de Pontevedra, Manuel Abeledo, asentía.

Jesús Bea, que entrenó al equipo visitante, se mostró más agresivo desde el principio: «No quiero ver a nadie parado, vamos a presionar a muerte».

La principal paradoja se dio en la portería de los locales. Dos cancerberos se disputaban un sólo puesto. Por un lado, Telmo Martín, regidor popular de Sanxenxo, y por otro, Miguel Fernández Lores, el alcalde nacionalista de Pontevedra. No hubo disputas entre ellos. Al menos eso es lo que dijeron ante los micrófonos. Telmo Martín se metió tanto en su papel que incluso contestaba como los futbolistas de verdad: «el míster es el que tiene que decidir, elegirá al que esté mejor preparado».

Sin embargo, en el último momento, el alcalde de Sanxenxo cedió los bártulos a Lores y jugó en la defensa. «Es que si soy portero, no marco goles», se justificó.

«Tira para adiante»

Antes, al fútbol se jugaba a defender o a atacar, pero ayer, en el campo de Baltar, en Portonovo, el técnico de los locales quiso ensayar un nuevo sistema. Se llama TPA, y según explicó el entrenador quiere decir: «tira para adiante».

Desde el principio, Telmo Martín y Rafael Louzán, vicepresidente de la Diputación, comenzaron a destacar en el equipo de los políticos. El alcalde le puso ganas, pero Louzán fue elegido por los periodistas como el jugador «con mejor clase» y, además, marcó.

Mientras, Manuel Abeledo actuaba con contundencia en el centro de la defensa. Hasta que se lesionó. «Esto es por no comer marisco», sentenció Jose Luis Torrado, O Bruxo, que actuó de preparador físico con sus recetas de albariño y centollo de la ría.

En el equipo contrario, la defensa no llegó a acoplarse. Entre otras cosas, porque Xesús Palmou era una auténtica coladera. Le puso ganas, pero no pasó del intento. Incluso se atrevió con una fuerte entrada a Francisco Trigo, parlamentario del BNG, que saltó para evitar laspiernas del conselleiro.

Fernández Lores defendía su portería como un auténtico profesional, no en vano fue portero del Villalonga, pero cometió un garrafal error que culminó con el empate a unos. Manuel Jabois, corresponsal del Diario de Pontevedra en Sanxenxo, le batió por abajo después de una carrera en solitario. Al terminar el encuentro, el alcalde de Pontevedra explicaba: «Es que vi detrás de la portería a un amigo del colegio, lo estaba saludando y cuando miré ya los tenía encima».

Al final, con el empate hubo que recurrir a penaltis. Lores se vengó y le paró el último lanzamiento a Jabois. La victoria fue para los políticos, el equipo que tendría que haber capitaneado Rajoy.

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El penalti