Un poco de conservadurismo

Durante años ejercí de nudista en Bascuas, donde sacaba el lagarto después de pasearlo sin éxito por La Manga a altas horas de la mañana. El nudismo siempre me ha procurado una cierta sensación extraña, como todo lo relacionado con Dios y el pudor. Hace unos meses escuché sobre mí en un bar: «A ése cóbrale el doble, que es de derechas». Desde entonces vengo pensando si realmente inicié ese proceso rimbombante de derechización que parece asociarse a la madurez. Llegué a una conclusión rápida: el único gesto de conservadurismo que yo he tenido en los últimos diez años ha sido ponerme el bañador. Y evitar, en la medida de lo posible, playas nudistas. Esto viene a cuento de que recelo de la muchedumbre, pero más aún de la muchedumbre desnuda, que me provoca un miedo tribal. Sólo de pensar en esas congregaciones ultrarreligiosas que organiza Spencer Tunick para fotografiar desnudos me entra un sudor frío que aplaco echándome encima el rosario familiar. Me darían menos miedo ataviados de guerreros. Se trata de un terror parecido al que experimentó un amigo que le sugirió a su novia, literalmente, «arreglarse un poco el conejo», y a la prohibición fulminante de tener sexo oral le siguió días después una separación tortuosa que del trauma que cogió estuvo meses manteniendo relaciones a oscuras por miedo a ver cosas que vosotros no creeríais, como el otro.






Desierto, aprende:
http://www.as.com/futbol/articulo/paul-pulpo-adivino-pronostica-espana/dasftb/20100706dasdasftb_12/Tes
Escrito el 6.07.10 a las 10:37