Mi amistad con doña Letizia

La cintura del periodismo se asemeja a la de Koeman, de quien dijo Luis Aragonés que tenía menos talle que la rueda de un tractor. Todo se cuece lentísimo y como de soslayo, sobre todo si se trata de Twitter o Facebook, marcianos a los que el periodismo de linotipia mira elevando mucho las cejas, como un señor asombrado. Cuando CR9 anunció que tenía un hijo casi fue más noticia que lo hubiese hecho a través de sus cuentas en las redes sociales que el crío en sí. Ningún titular escapó al Facebook del crack, como si eso fuese algo esencial y no una mera plataforma. Menos mal que hay quien guarda todavía las esencias con celo catártico. La revista Hola salió la semana pasada con Isabel Sartorius y un titular espléndido: «Mi amistad con doña Letizia». La agonía del verbo, claro que sí. Y la esperanza de que algún día se presente por allí, qué sé yo, la duquesa de Alba: «Aquellas bragas mías».






HIJOS DE PUTA. Ahora nacen con un pan debajo del brazo y a destajo.
Escrito el 9.07.10 a las 11:42