Carbonero

Cuando supe que el señor Urbaneja, presidente de una asociación de periodistas de Madrid, había criticado a Sara Carbonero y a Telecinco por mezclar el amor y el oficio pensé que la cadena la había colgado desnuda del larguero. Yo de Telecinco siempre espero lo mejor: el mamachichismo. Luego comprobé que no era para tanto y Sara Carbonero hacía sus conexiones en el fondo en el que su novio entrenaba. No entiendo entonces el ataque de pudor que le ha dado a ese presidente de los periodistas madrileños. Carbonero puede mezclar su amor con su oficio como le da la gana, al fin y al cabo su oficio es el espectáculo de la televisión, y la Copa del Mundo, por muy locos que nos vuelva a todos, no deja de ser un espectáculo deportivo. No nos va a hacer más pobres ni más ricos: nos entretiene de la misma manera que nos entretiene la televisión, nos entretiene Carbonero y nos está empezando a entretener, también un poco, el señor Urbaneja.






En este paìs y ahora no hay forma de vivir decentemente como no sea siendo, como yo lo soy, maricòn con todas las consecuencias.
Escrito el 1.07.10 a las 13:30