Off the record

A mí también me ha llamado un entrevistado al día siguiente para soltarme: «Eso te lo dije para que no lo contaras». Así que voy a decirlo rápido por si alguien no está atento: yo he sido un periodista que he respetado muy pocos off the records en mi vida. Hace años los vomitaba al día siguiente en el periódico y me hacía perdonar alegando inexperiencia o sordidez. Ahora los maduro y acabo embocándolos a los pocos meses: pierdo el scoop, pero gano en tensión. Lo primero que hay que saber de un periodista es si se puede confiar en él o no. Lo segundo, que no. Hay una regla de oro en el oficio: que el interlocutor, aun siendo tu íntimo, nunca sepa dónde acaba la amistad y empieza la fuente.