Casi chulo

Aquellos años yo me movía entre la inmundicia, la desazón y la paranoia, así que cuando un compañero del periódico me propuso alojar unos días a dos amigas suyas que llegaban en tren desde Zaragoza cabeceé como esos viejos a los que le da mucho el sol, un poco resignado. Claro que a Galicia no se llega en tren desde Zaragoza siendo inocente: algo muy turbio tiene que pasar; algo, en fin, relacionado con el delito o con la pobreza.

Casi chulo, en FronteraD