Horror en el ultramarinos
Probablemente no haya en España un lugar en el que se refleje tan bien el espíritu cainita de las amas de casa como los supermercados. Ya dijo en su momento mi amigo Montano que las amas de casa de los ochenta fueron las primeras friquis, y que fue Almodóvar el visionario encargado de recoger esa impresión, alimentar la hilarante fatuidad de su desdicha y elevar todo ello al cine a través de un par de películas.






- Por favor, pasen por esta caja guardando el turno.
Por los cojones van a guardar el turno. Y los último siempre son los primeros, como en los sprints de ciclismo.
Me quejo a la cajera:
- Oye, simpática mujer, ¿y no te costaría lo mismo acercarte a la cola y llevarte a los que por turno les tocaría ser atendidos?
Me mira como si le estuviera hablando en yidish y se pone a atender a los nuevos pagadores sin contestarme.
Escrito el 12.04.10 a las 10:00