Me empiezo a acordar de Lugo

Entonces yo creía que el paraíso era un chalé lleno de putas escandinavas que supiesen hacer el pulpo á feira sin que se les moviesen los pechitos, pero con el tiempo uno tumba los prejuicios y acaba instalando en casa a una señora de Carballiño, que da más conversación y le tiene el punto cogido al aceite.

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