Dinero

De los ricos dijo Fitzgerald una frase que lo acabó destruyendo: “Son diferentes a nosotros”. Daisy, la enamorada de Gatsby, habla en la novela con una voz “llena de dinero”. A José Fernández López, el fundador de Pescanova, se le conocía en Vigo como Pepe o dos cartos. En 1968 Froiz compró una carnicería sin saber hacer un filete y dos años después Amancio Ortega llegaba a Pontevedra cargado de batas de boatiné para colocarlas en Clarita. Con el prepucio de las ballenas hacía Onassis los taburetes para sus barcos. Al coger el taxista la propina que le dio el primer barón Rodhschild, dijo: “Su hijo siempre me da más dinero”. “Seguro que es así”, contestó el noble: “Como sabe, mi hijo tiene un padre rico y yo no”. Cuenta Alvite que en el baño del Savoy una mujer escribió: “Te querré siempre, Johnny” y Johnny puso debajo: “¿De cuánto dinero estamos hablando, nena?”. Todos los años por estas fechas Forbes publica la lista de los los hombres más ricos del mundo para que podamos imaginar esas vidas selectas repletas de cosas que aún no conocemos. Recuerdo entonces la frase de Fitzgerald y el canto feliz que le pusimos los gallegos: “Cando se emborracha un rico, qué gracioso está o señore / cando se emborracha un pobre, todos lle chaman borrachone”.