Capullos
Descubrí el pudor tarde, en pleno ardor, poco tiempo después de que se me explicase en el recreo que hacerse una paja no era la tortura irreproducible que yo sospechaba, y por la que me había prometido permanecer virgen hasta el primer polvo, que ahora que la digo es una expresión bellísima.


No sé dónde andarás, capullo, pero el partido de Cristiano hoy ha compensado muchas cosas. Espero que lo hayas visto.