Llamazares
Uno de los placeres a los que usted se puede abandonar hoy es a asistir al enfado de Llamazares porque el FBI lo haya usado como patrón universal de terroristas. Yo no me reía tanto desde que Javier Sardá entrevistó a Isabel Pisano creyendo que su libro de testimonios ‘Yo, puta’ era una autobiografía. Llamazares no está enfadado, pero debe fingirlo y apuntar con el dedo a EE UU: probablemente entre hoy y mañana empiece a bombardearlos. Ayer mismo su partido recordó que Llamazares criticó los vuelos de la CIA “y en IU no creemos en las casualidades”. Se la tenían guardada. Había un expediente muy grande titulado Operación Gaspar con el objetivo: “Hacer con él un retrato robot de Bin Laden, ofrecer 35 millones y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”. El FBI completaría así su ansiado póquer: Lennon, Picasso, Elvis y Llamazares, que nunca pensó caer tan alto. Ésta es una manera de verlo, pero yo tengo otra más de la casa. A veces a los periodistas se nos queda la información corta y usamos el recurso del ‘cabe recordar’: un cortapega a tres cuartos de la noticia que a veces cantea. Eso, pero a lo loco, es lo que ha hecho el FBI, al que se le quedó la cara de Bin Laden a medias y le salió en Google Llamazares como le pudo salir un cromo de los ochenta de Estanislao Urtubi. Acabó el agente la cara del terrorista a toda prisa, le dio a ‘enviar’ ya de pie mientras se ponía el abrigo y se fue a Times Square a la carrera para celebrar el año nuevo con una rubita molona.







Impecable.
Escrito el 18.01.10 a las 10:30