Hambre

Acostumbro a comer dos días a la semana cerca del trabajo, seleccionando con cuidado el restaurante por el tamaño de la mesa y la disposición de la clientela, así como su estatus social o lo que quedó de él. No me gusta chirriar en ningún sitio, así que procuro mimetizarme en el ambiente, y como quiera que yo me siento a la una y cuarto, frecuento ambientes palilleros y pocas charlas, porque el pueblo humilde come en silencio y sabe, como yo sé, que todo está dicho desde los griegos.

Hambre en FronteraD