Permítanme que les aburra
Cuando me propusieron escribir en FronteraD yo pensé que podía hacer lo que más o menos he venido haciendo en los periódicos toda la vida: sacar adelante unos artículos que pretendan divertir un poco, hacerles a ustedes pasar un rato o incluso dármelas de trascendente escribiendo el obituario de algún amigo y posarles mi mano en el hombro en una maniobra violenta. Nada más lejos, sin embargo, que repetirme. Yo aquí trataré en la medida de lo posible de aburrirles, porque hoy en día la gente se aburre poco y peor aún: los que se aburren, se aburren mal. Yo intentaré que ustedes se aburran a gusto, sin remordimientos, pensando que podían estar haciendo algo mejor pero que no se les ocurre nada y ya es mala suerte.
