El último morreo del siglo XX

Una noche de finales de los noventa, en un bar de copas de Pontevedra, una chica me empezó a merodear un poco alocadamente hasta que al final aceptamos morrear, no sin disgusto por mi parte, porque a mí eso de morrear siempre me dio apuro y me parece una cosa de paletos.

El último morreo del siglo XX, en FronteraD