De todos los jueces que haya en mi vida

Doce periódicos catalanes salieron ayer a la calle con el mismo editorial. En Cataluña los periódicos han empezado a distinguirse entre sí de manera insólita: publicando lo mismo. La prensa allí ha comprendido antes que nadie que la mejor manera de guardar distancias con la competencia es ponerse a pensar lo mismo que ella pero maquetarlo de otra forma. Se le deja a la tipografía la responsabilidad de marcar las diferencias en el quiosco y así se evitan daños personales. Es una noticia fabulosa para la democracia. En Galicia, donde estamos debatiendo la fusión de las cajas, deberíamos tomar nota de esta loca gauche divine.
Otra cosa es el asunto de los lectores. Llévese un editorial por el precio de doce. A los periódicos que aspiran a ediciones históricas los lectores siempre les son incómodos. Los diarios catalanes no publican ese editorial a 24 manos (el periodismo se empieza a despedir del papel a bukakke limpia) para sus lectores sino para la posteridad. O poniéndonos en lo peor: la conciencia colectiva. Si usted acostumbra aún a comprar periódicos, imagínese que un día se lleva cuatro de ellos bajo el brazo y se encuentra un artículo que se llama La dignidad de Cataluña en todos ellos. Con lo que costó definir Cataluña en el Estatut, se dirá usted, y ya le han detectado la dignidad.
Zapatero ha dicho que «respeta» el texto. Cuando Zapatero anuncia que «respeta» algo quiere decir que todavía no lo ha leído. Hace bien: yo tampoco. Un editorial publicado por doce periódicos diferentes es garantía de coñazo imperecedero. La única experiencia de este tipo que tenemos en España es el discurso del Rey. Si el Rey hablase en exclusiva para una sola cadena, y la cobrase bien, multiplicaría por tres su audiencia. Pero el Rey habla para todas. Yo no sé si hay un periódico catalán que ha preferido no publicar este editorial, pero de haberlo tendrá para mí la misma heroica respetabilidad que la ETB, que se pasa en Nochebuena los discursos del Rey por donde se lo pasan los españoles.
¿Qué extremos unen estos periódicos que asumen el mismo editorial como propio? La ideología, probablemente. La ideología media de un periódico es la subvención. Esa ideología es una ideología esférica: el bombo. Lo que han hecho los periódicos catalanes es incrustar en sus páginas de Opinión a un conejito Duracell dándole que te pego al ritmo de aquella canción de ‘Bate forte o tambor / Eu quero tic tic tic tic tac’, y un ritmo tan brasileño no podía desaprovecharlo Laporta, que salió ayer a última hora meneando la cadera para decir que el Barça está tan comprometido con la construcción nacional que en lugar del Clásico igual dedican el domingo a la interpretación mariana del editorial: «De todos los jueces que haya en mi vida, ninguno será más que yo».
Ok. Toda la coña que usted quiera, pero ya me gustaría a mi una capacidad de acuerdo semejante para algo tan importante como es el Estatuto en Galicia. No veo yo al Faro y a La Voz pensando en Galicia y no en sus intereses particulares.