Alakrana

Hace un año Zapatero tuvo que vérselas por primera vez con los piratas. Fue un encuentro muy estimulante para las dos partes: los piratas pidieron un dinero y Zapatero se lo dio. Luego, en una entrevista en televisión, dijo con una sonrisa que las cosas se habían hecho “bien”. Ni siquiera él sabía lo bien que se habían hecho. Tanto, que ahora los piratas han secuestrado otro barco. Los tratos así, tan agradables, tienen el defecto de que tienden a repetirse. Entonces Moratinos, preguntado por el precio, dejó una declaración bellísima: salvar las vidas de los españoles «no tiene precio». Eso demostró dos cosas: que hasta el más viejo, de ponerse, puede ser también el más tonto, y que Moratinos nunca había ido guapísimo a la boda de su ex novia. Lo que ocurrió fue muy sencillo: el Gobierno español pagó a unos secuestradores para que les devolviese un barco, quizás pensando muy fuerte, cerrando los ojos, que esos secuestradores utilizarían el dinero para apadrinar niños. Ahora hay 36 personas amenazadas de muerte en otro barco y será curioso observar si el Gobierno actúa como actuaría un familiar o como actuaría un Estado de derecho. Más que nada para saber a qué se tienen que atener los marineros españoles en el futuro, a qué se tienen que atener con ellos los piratas y a qué se tienen que atener los Presupuestos Generales del Estado.
É Zapatero o primeiro presidente do mundo que ten que pagar un rescate? É a primeira vez que estes piratas do Índico reciben suculentas cantidades dos gobernos “democráticos”? E unha cousa máis. Por que hai que pagar cos cartos de todos o rescate destas persoas? Cando embolsan 6.000 euros ao mes tamén os reparten con nós? Os armadores están só para encher os petos e arriscar a vida dos seus mariñeiros ou quizais serían eles os que deberían responder, aínda contando co apoio e mediación do goberno de turno? Se eu mañá me vou a Afganistán a gañar moitos cartos e resulta que me matan ou me secuestran, pois moita pena moita pena, pero sería cousa miña, non si? E de verdade que esta xente que está secuestrada me dá moita pena e non me quero ver no papel dos familiares, unha vez máis manipulados.