Pacto

“Los jugadores del Atlético han prometido compromiso y un mayor esfuerzo para sacar los partidos (…) Por su parte, el Frente ha prometido apoyar al equipo, algo que no se produció en la primera parte del encuentro ante el Mallorca”.

“Los jugadores del Atlético han prometido compromiso y un mayor esfuerzo para sacar los partidos (…) Por su parte, el Frente ha prometido apoyar al equipo, algo que no se produció en la primera parte del encuentro ante el Mallorca”.
Hoy en día el deporte macho por excelencia es el bordado.
PD: Ese ‘produció’, me temo, lo va a tener el diario más leído de España colgado toda la tarde. A cojones a éstos nos les gana nadie.
¿Se refiere al Marca, al País o al Avui?
El deporte macho por excelencia es el balonmano. Otra cosa es que tanto sus jugadores como sus seguidores se dediquen en algún momento de su vida al bordado, o a hacer punto, como es mi caso.
Me refería al Marca, naturalmente. El Avui, según el OJD, es el diario más leído en la sede de Ciutadans. Puede que tenga usted razón con lo del balonmano. A mí el balonmano siempre me ha parecido en exceso gay, pero bien es verdad que no hay nada en España que sea más macho que un gay.
Cierto. Es un deporte de los llamados de contacto. No “de contactos”, como el fúbol, pues es sabido de su tendencia al intercambio de direcciones y teléfonos en las duchas mixtas de todos los así llamados “terrenos de juego”. Se suda, se toca, se corre, se jadea, se juntan los dedos para golpear los testículos del contrario. Se juega en las cárceles. Y tiene un gran predicamento entre las féminas. Es uno de los deportes más jugados por las mujeres. Eso me lleva a pensar que quizá el baloncesto no sea tan nenaza como pensaba. Sí, definitivamente, el fúbol es más moña de lo que parecía, sobre todo si eres del Barsa o del Betis.
Toda España sabe que los hinchas del Betis celebraban los empates en el Arny.
Hablando de moñas, no entiendo por qué todos los roqueros se cortan el pelo. Comprendo al Drogas, de Barricada, ya que padece alopecia; pero sus compañeros de Barricada pretenden ser igual de “duros” con el pelo a los New Kids on the Block. Incompgansibl, que diría un parisién. Algún día hablaremos de los blogs y sus peculiares nenazas.
Hablando de gayes y bigotes. El único roquero español -de calidad- con bigote es el cantante de Los Suaves. Antaño lo tuvo el de Barricada, pero se ve que también se ha dejado caer por la pendiente del moñismo actual y sigue la estela de los sospechosamente rasurados. A todo esto, ¡viva el Rey! ¡Viva Al59!
Venga, para terminar: Los Suaves fueron el único grupo español -quizás el único europeo, quizás el único americano, quizás el único americano- con un guitarrista negro entre sus filas. Exceptuemos a los Village People, ya que se adscriben mejor en el así llamado pop o sardana rápida. Una muestra: http://www.youtube.com/watch?v=eBxzJ8GAxkU&feature=related
La hoja parroquial.
“Hoy jubilamos a Zidane”
Marca ya cambió su delicioso “produció”, pero lo dejo ahí, que ya le guardé cariño. Y además la ortografía es lo de menos: lo que nos interesa es el compromiso de los capitanes del Atlético de Madrid con los altos representantes de la ONU.
PD: Los Suaves fundaron Ourense, Bremaneur.
Postulado: el balonmano es un coñazo. Demostración: nadie, en la historia de la humanidad, ha jugado al balonmano por propia iniciativa. Jamás ha habido un grupo de muyayos que, reunidos en un patio a la hora del recreo, se preguntasen, Y si nos echamos un balonmano.
Postulado: el baloncesto está bien. Demostración: hay que cambiar las reglas cada dos o tres años, porque los jugadores las superan técnicamente.
Postulado: el fútbol está mal. Demostración: ganan los malos, los buenos juegan muchas más veces de puta pena que bien, el error y la injusticia de los jueces forman parte de su esencia, los practicantes profesionales son Guti, es una afición que, a veces, se oculta a los demás para parecer mejor o más interesante, Juanma Lillo.
Quien, visto lo anterior, no entienda por qué el fútbol mola mucho más que el balonmano y el baloncesto tampoco entiende el resto de lo que sucede en la vida. A quien no le guste el fútbol es un platelminto.
Es interesante lo que dice hoy Espada que dice no sé quién sobre Suárez. Sería incluso iluminador si algunos no recordásemos con cierta claridad la oposición de González y Guerra, a Herrero de Miñón y algunos otros detalles insustanciales.
En cuanto tengamos todos alzheimer, qué no podremos contar de la Transición y de Suárez. Volúmenes y volúmenes de maravillosos y agudos análisis. Voy a apuntar el mío, para cuando se me olvide: el Rey estaba endrogao desde por la mañana.
Acabo de leer lo de Espada. El reportaje de Crónica lo leí esta mañana. Es todo bastante clarividente. Por cierto, al menos dos o tres historietas de Suárez (imagino que clásicos, pero yo he leído poco) las cuenta ya Cercas en su Anatomía de una ola.
Mercutio, eres un pobre cefalópodo, o en su defecto un anélido. Me he chupado unos cuantos sábados en un bar periférico, de esos habitados por lo peor de la sociedad: bibliotecarios, policías, putas, travestis y taxistas. En teoría nos arrejuntábamos para ver el fúrgol, pero sólo estábamos atentos al aletibarsa. El resto nos interesaba un carajo, y eso que la mayoría eran del madrit, lo que tiene su interés, viviendo en esa aldea llamada Barcelona. Tenían más importancia nuestros alrededores que un grupo de maricas jugando a ser asturianos en busca de la mejor sidra en cualquier chigre de medio pelo, tal es el fútbol actual (¿nos metemos aquí? ay, no, que huele a axila sin axe, y tal). Evidentemente, ningún preadolescente que se reúna con su tribu postulará por jugar al balonmano. Es un deporte de contacto cuya táctica con el balón consiste en botarlo de arriba a abajo. Cuando estabas en el patio con tus muyayos evitabas el contacto y te la pelabas de abajo a arriba, pensando en el profesor de lengua, ah, ah, ah, ah. No sé si me explico.
¿A ustedes esta página les actualiza bien los comentarios?
Regular. Algo falla.
No. Aunque como nunca me actualizó bien, estaba calladito.
Ya lo decía el viejo: el fútbol, un deporte de tarados.
Ayer. Estoy en el bar, viendo el fútbol desde un taburete. El tío de delante, también sentado en otra banqueta, se mueve un poco y me da una hostia en el pie. En silencio absoluto y sin volverse, echa el brazo hacia atrás y me toca la pierna. Medio segundo. Sin dejar de mirar el partido, y también sin una palabra, alargo mi mano izquierda y le toco el hombro al paisano.
De lo que acaba de suceder, una muda conversación, sobria como un cacahuete y que no necesita más aspavientos, me doy cuenta un poco después; sentí la disculpa del gesto y la acepté con otro sin intervención de mi consciencia. Puro automatismo. Seguro que él tampoco lo procesó.
Hay algo radicalmente viril en la escena. Resulta imposible imaginar ese intercambio callado de señales entre dos tías que tropezaran. Es una camaradería masculina que viene, lo menos, de cuando cazábamos mamuts a pedradas, el tío del bar y yo, juntos, hace milenios.
Eso es lo que más me gusta del fútbol, de los bares y de España. Lo que hacen Drenthe y sus amigotes en el campo con una pelota -correr y sudar- es la excusa involuntaria para que eso suceda.
¿Ven? Lo que yo les decía.
¿Quién se levantó primero a mear, Mer?
Mercutio, ahí abajo dices que “no hay como ver el fútbol en un bar”. Armado, te refieres, ¿no?
Sabía que iba a saltar algún maricón; no pensaba que hubiera bastantes para hacer un coro.
No, si yo decía lo de armado por el fulano de “robáronnos o partido”, que más que unas hostias quería unas balas.
Hoy un mexicano ha estado envuelto en un mar de dudas:
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feed rss. blog empujado por wordpress y montado por juan andrés milleiro gracias a tons of turkish kebab™.
Produjo.
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El fútbol es un deporte de hombres jugado por nenas. Como bien ha dicho usted en el Nja, ya no hay barbas ni bigotes ni jugadores que se persignen al entrar al campo, como los toreros cuando entran en la plaza. Hasta los del balón cesto, deporte de nenas jugado por nenas, les ganan en hombría a estos modelitos: sólo hay que ver las fotografías de los campeones de Europa levantando la copa, con esos sobacos pelúos y alambrados, selváticos. Sólo el balonmano mantiene nuestra esencia. Sin necesidad de mostrar axilas varoniles, demuestra fuerza, contundencia, eficacia y acción trepidante. Por eso mismo, no necesita pacto alguno con esos infrahombres de ideología neonazi, cuya mariconería encubren con emblemas totalitarios y gregarismo de rebaño, epítome del cual no ha sido sólo el otrora glorioso Atlético de Madrid, sino especialmente el Club de Balompié Barcelona y el Real Madrid Club de Moñas.