Labaka

TAROMENAMI

Los autobuses con el nombre del misionero capuchino Alejandro Labaka cruzan constantemente las calles del Coca, en la provincia de Orellana. El obispo vizcaíno se convirtió en un mártir en los años 80. Para algunos fue el salvador de los aucas o salvajes. Para otros, el impulsor de la muerte cultural de estas etnias. Había convivido durante años con una pareja de ancianos waorani. Aprendió su lengua y costumbres. Se sintió tan cercano a ellos que trató de llegar hasta los tagaeri, vistos como uno de los pueblos indígenas más peligrosos y reacios al contacto. Labaka sobrevoló la zona con helicópteros dejando caer regalos para crear un clima de fraternidad. Al pisar tierra fue atravesado por 79 lanzas.

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Una cortesía de Nacho Escolar

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Una cortesía de Bernardo Gamallo