Hijas

Llevo unos días dándole vueltas a la frase con la que Cecilia Lisbon, la primera de las vírgenes suicidas de la novela de Eugenides, despachó a su psiquiatra. Éste le pregunta: «¿Qué haces tú aquí si todavía no sabes lo mala qué es la vida?», y ella contesta: «Está muy claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años». A los trece años lo único que uno espera de la vida son los veinte, y a veces ni eso. Comienza el odio a los padres en su fase más tierna y despiadada, y se va abriendo uno a la vida en su más cruel pureza: los amigos, la música, el sexo y la estética. A esas hijas de Zapatero que aparecieron con él en la fotografía del Metropolitan todos les reímos la vestimenta, los kilos y las Martens. Lo único que se exige para ello es intimidad y cierta inteligencia. Eso es más o menos lo que ha hecho Antonio Burgos, un señor talludísimo, en las páginas de ABC: «Si yo fuera padre de esas dos criaturitas no las enseñaba por nada del mundo», «puñeteras niñas», «dos callos horrorosos», «adefesios con botas», «bulto redondo», «dos tapones de alberca» y «yo les diría algo más fuerte, pero como son menores, me callo». Está claro, doctor, que Burgos nunca ha sido una niña de trece años. Probablemente ya no lo sea nunca. Una niña de trece años con su pandilla y su Tuenti. Quizás Antonio Burgos tenga hijas de trece años, no lo sé, y quizás las suyas sean más modernas y se vistan como putas. Vete tú a saber cómo se las gasta un tío así.
Iso é abuso de menores e pornografía infantil ó mesmo tempo, empregada ésta pola resesa e displicente caverna hispánica pseudo-política.
MEIN GOTT!!… Noutrora, a xente gostaría mesmo ter unhas fillas tan modernas e tan góticas coma as fillas de Herr Zapatero… mágoa de país que arrastra complexos ridículos de ex-novos ricos ( ah, abenzoada crise! ) e de escasa memória con influencias pailanas.
Herr Graf Ferdinand Von Galitzien