Vidas

Sobre el extravagante concepto de la familia giró hace años una movilización que estremeció al país: millones de personas batiéndose tal 2 de mayo por Madrid contra la destrucción inminente de un padre, una madre y sus hijos derivados, tomados en alternativa o concebidos con trabajosa elegancia. No parecía fácil superarlo, pero ahora redoblan los tambores: la defensa de la vida. La campaña la impulsa una organización que predica que hay vida más allá de la muerte y también, si uno se ha portado bien, aire acondicionado en el salón y pastas para las visitas. La vida es una palabra que exige un esfuerzo tremendo escribirla. Siempre se ha dicho que un articulista que quiera ganarse el favor del público debe escribir a favor de los niños y los derechos humanos, pero ir a favor de la vida ya es vicio. Los obispos se lamentan de que la protección del lince es mayor que la del hombre, un discurso adoptado por Guardiola, que quiere que se proteja también a Messi. Históricamente el problema siempre fue el concepto: ¿cuándo Messi fue Messi? ¿Al llevar cuatro meses en la Messibarriga? El obispo de Bilbao dijo ayer que le daba vértigo pensar que pueda disponer la madre de su hijo para la vida y para la muerte sin preguntarse, nostálgico, si muere algo que no ha nacido o si nace ya, el chico, en la primera mirada entre sus padres.