Escrito el 21.11.14 a las 15:28

Cayetana porque sí

Cayetana de Alba fue un acontecimiento biológico. Importante, ineludible y alegre, pero nada más, y nada menos, que biológico. Sus grandes momentos políticos, entendida la política como regimiento de asuntos públicos, han sido sus bodas, sus nacimientos y sus muertes, pues de esos movimientos tan sensibles y tan privados dependían los palacios y los picassos.

Cayetana porque sí, en El Mundo


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Escrito el 30.10.14 a las 18:16

Amar, ¿para qué?

Tres grandes actos ocuparon ayer la atención del mundo: las conclusiones del presidente del Gobierno sobre el Consejo Europeo, un desayuno informativo de Susana Díaz en el Villamagna y la presentación del libro Amar, ¿para qué? de María Teresa Campos. Díaz y Campos se hicieron un lío y acabaron una en el hotel de la otra, si bien nadie, en el Villamagna, se dio cuenta.

Rajoy permaneció impasible en el Congreso porque no lo mueve de la silla ni Terelu. Europa está cada vez más lejos, debió de pensar, como A Coruña, pero el viaje merece la pena. Hay algo en el regreso como de fin de vacaciones, cuando todos llegaban a clase contando los amores que habían tenido en el pueblo. Uno de mi colegio, el de la aldea más remota, nos quiso hacer creer entre quinto y octavo de EGB que entre los Ancares estaba el pueblo de veraneo de Victoria’s Secret, tal cual describía aproximadamente a sus novias; en invierno no se le veía con nadie «por compromiso». Así España en Bruselas, como el discurso del alcalde de Vigo cuando lía la mundial y se defiende diciendo que en la calle lo felicitan.

«Hemos pasado de ser el rostro más visible del problema a convertirnos en la faz más expresiva de la solución», dijo Rajoy. Podría haber pasado por una de las frases del epílogo que escribió la Campos cuando conoció a ‘Bigote’. De hecho, al mismo tiempo estaba defendiendo algo parecido Susana Díaz. Ante el vacilante rumbo de las economías europeas, el contrapunto español, anunció el presidente.

-Y esto es lo que piensan en Europa de nosotros, ahora vayamos con los que pensamos dentro, que menuda tela.

Sánchez quiso abortar ingenuamente el ‘y tú más’ con un ‘yo más’ para decir que él, de todo, más

Si algo positivo tienen los intercambios entre Rajoy y el líder de la oposición es que permite ver la clase de autopsia que está gestando el bipartidismo en España: uno de esos carnavales en los que las máscaras, de tan gastadas, empiezan a ser auténticas. Se trata de un reconocimiento espontáneo de sí mismo repitiendo fórmulas de ultratumba. Pedro Sánchez enumeró nombres famosos del PP hoy metidos en los juzgados, en las cárceles o en Génova, le dijo al presidente que estaba rodeado de todos esos fantasmas de Canterville y quiso abortar ingenuamente el y tú más con un yo más para decir que él, de todo, dos.

«No somos peores que otras profesiones», apuntó Rajoy pasando del ‘y tú más’ al ‘vosotros’

Hubo un momento en que Mariano Rajoy evocó la suntuosa imagen de Jiménez Losantos, según la cual, la llegada a Ferraz de Sánchez tras su victoria en el PSOE con Susana Díaz era la de Danearys de la Tormenta con su dragón. Sánchez rompió a reír, y curiosamente su sonrisa, repetida en la televisión como los penaltis dudosos, parecía tener más de chanza hacia Díaz que hacia Rajoy. Era una risa de qué fuera estás, Mariano, si ya quemo el ganado solo. Lo curioso es que Susana Díaz estaba en la capital, pero en Sevilla se quedó haciendo guardia la propia Daenerys, que está rodando una temporada de Juego de Tronos en el único país europeo en que George R.R. Martin pasa por finolis.

Aitor Esteban, diputado del PNV extremadamente sutil, cazador de mariposas en otra época desplazándose entre flamboyanas, incorporó esta pregunta a Rajoy en el orden del día: «¿Piensa que el Gobierno debe cumplir la ley?». Fue la que más quebraderos de cabeza dio en el equipo de Gobierno, que finalmente optó por reconocer que sería un espectáculo responder que no. Cayo Lara, más comedido, animó al presidente del Gobierno a emular a Estanislao Figueras, un presidente de la República que reunió a su Gobierno para sugerirle: «Estamos hasta los cojones de todos nosotros». Rosa Díez instó a la Cámara a generar anticuerpos para que no se extendiese ni el ébola ni la corrupción. «¡Podemos curarnos!», dijo, y hubo un rugido sordo en la grada parecido al de aquel alcalde de Vilanova que, al escuchar cantar a unos niños «Pokemon, Pokemon» creyó que le estaban vacilando con Pablo Iglesias y les organizó un pollo que casi se lo llevan detenido.

El presidente, que había leído unas disculpas el día anterior (hay cosas que nada más empezar a leerlas parece que las ha escrito el secuestrador) defendió delante de todos la profesión de la política y el orgullo de pertenecer a un país que en absoluto está sumido en la corrupción. Todos los casos se incluyen en el «salvo alguna cosa», que es como cuando dominas un partido de fútbol, ellos llegan seis veces puntuales y meten las seis. Un poco en la línea de Posadas, que dijo que el número de corruptos no era excesivo, dando a entender que para el percal que hay dentro bastantes pocos son. Hubo incluso un instante para el tradicional momento subversivo que Rajoy se reserva en los plenos. Fue cuando alejó el discurso del ataque frontal al PSOE y lo dirigió maravillosamente al pueblo: «No somos peores que otras profesiones», dijo pasando del y tú más al vosotros. Añadió que la política es una actividad «muy noble» y que el Estado de Derecho, con estas detenciones, funciona.

-¿Cómo se declara?

-Satisfecho de la separación de poderes, señoría. ¡Las cosas que tengo que hacer para demostrarlo!

El Mundo, 30-10-2014


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Escrito el 29.10.14 a las 19:04

El gobierno de los mejores

Una mañana a Esperanza Aguirre, enterada de la metedura de pata de uno de sus consejeros, le cambió la cara. Ordenó que le trajesen ante ella a aquel amigo suyo desde muchos años atrás, y nada más verlo montó en cólera lanzando insultos mientras el político, abrumado, pedía perdón. Los testigos no se escandalizaron: era el modo con el que Aguirre se dirigía a sus subordinados cuando perdía los nervios. Hasta que de repente gritó al consejero que lo que tenía que hacer era arrodillarse. Lo repitió una y otra vez, dicen testigos del momento, hasta que el hombre terminó por ponerse de rodillas para obtener el perdón de la lideresa. El consejero no repitió con ella y tiempo después Aguirre dejó la primera línea de la política. «Esto no tiene vuelta atrás: es el Rubicón». Al día siguiente hizo lo que ni Julio César: cruzarlo otra vez.

El gobierno de los mejores, en El Mundo


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Escrito el 24.10.14 a las 10:09

Principitos

Terre des Hommes, que lleva el nombre del libro de Saint-Exupery, es una veterana organización que se dedica a proteger a la infancia. Desde hace un año utiliza a una niña, Sweetie, para cazar pederastas. Cuando Sweetie aparece en un foro, miles de personas conectadas en todas partes del mundo inician un asedio que suele acabar en peticiones de sexo virtual a cambio de dinero. Es el momento en que Terre des Hommes rastrea la dirección del pederasta para entregársela a la Interpol.

Esta semana se ha producido en Australia el primer fallo contra un pederasta acusado de enviar fotos obscenas a Sweetie. El hombre se ha reconocido autor de dos delitos más: poseer pornografía infantil y violar restricciones impuestas por delitos sexuales anteriores. La historia es bien bonita porque Sweetie no existe: es un niña virtual creada con técnicas de animación avanzada que absorben los movimientos y la voz de una persona real.

Se produce un debate delicado, como siempre que la justicia estimula un delito y por tanto no existe una víctima. Hay también hombres que pasan la vida tratando de mantener a raya impulsos abominables a los que se les pone delante un cebo y pierden definitivamente la partida. Aquí Arcadi Espada hace años: «La atracción sexual por los niños no deriva siempre en una conducta que castiguen las leyes: las leyes no castigan la naturaleza, sino la conducta de las personas». Ya sería estupendo que un hombre fuese a caer tentado por los que lo deberían de evitar, y no sería la primera vez ni en la pederastia ni en la política.

Hace tres años el TS absolvió a un camello con una sentencia que destruyó su carrera: fue detenido con una cocaína tan adulterada que no constituía riesgo para la salud. Hay una figura que se llama tentativa inidónea que se produce, por ejemplo, cuando alguien intenta envenenar a base de manzanilla creyendo que es venenosa. Hay otra que es delito imposible, como asesinar a un maniquí del escaparate creyéndolo alguien. Ninguna se castiga. La juez que sentenció al pederasta le dijo: «Si usted cree que es una niña de nueve años, entonces ésa es la ley, eso es suficiente». En España no lo es. No basta con que creer que es una niña: tiene que serlo.

«A ese policía vestido de puta de las películas americanas no lo ves aquí, al menos reuniendo pruebas, porque no valen», me escribe un abogado. Un experto coincide en que el delito provocado por un funcionario tiene validez en países anglosajones, no en el ordenamiento español. «Es muy discutible y podría dar lugar a una nulidad que afectase a datos obtenidos en la investigación que se refieran a otros delitos sí cometidos». Sweetie es un instrumento popular en la medida en que la pederastia es todo lo contrario. No son pocos padres (otra vez la naturaleza) que prefieren matar al pederasta con sus propias manos. Capturarlo con manos fantasmas es una operación sensible y sujeta a una cierta polémica moral. Si por algo se sostiene es por la reincidencia del pederasta; al contrario que otros delincuentes, el sexual suele acumular pasado y aún peor, futuro. La víctima casi nunca es la primera ni la última, pero ni el derecho ni la moral pueden regirse con hipótesis, por seguras que sean.

La ficción crece en prestigio, no sé si afortunadamente, y a veces ayuda a desenmascarar realidades. De haber atacado a una niña el pederasta australiano podría haber salido indemne. Si suele decirse que cuando se le echa un poco de ficción a la realidad ya es todo ficción, la subversión de Sweetie es total: se necesitó un poco de ficción para que todo fuese real.

Principitos, El Mundo 24-10-2014


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Escrito el 20.10.14 a las 12:50

Donde Pablo perdió el apellido

Manuela Alba llegó a las seis de la mañana del sábado con el Círculo de Esparreguera y agota las últimas horas en Madrid. Ella fue la que abrió el Círculo allí «cuando Pablo y Juan Carlos Monedero llamaron a la organización del pueblo», entiéndase pueblo con mayúscula. Un 24 de enero, lo recuerda bien. Defiende el derecho de la autodeterminación de Cataluña, pero ella no es independentista. «Catalana hija de andaluces, ciudadana del mundo», dice. «Estamos preparados para ganar: vamos a darle la vuelta al país. Cuando las instituciones están fuera de la ley hay que acabar con el régimen». Conoce a Pablo: «Llevo años escuchándolo a él y a Juan Carlos Monedero».

Donde Pablo perdió el apellido, en El Mundo


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Escrito el 19.10.14 a las 7:40

El mate de Pablo

Dice Pablo que cuando montó Podemos le preguntaron por qué y él contestó que sabían cómo ganar, y «se rieron del coletas»: «Ahora están más preocupados». Dice Pablo que se puso su cara en la papeleta, «y a mí no me gustó», pero gracias a eso «no tuvimos un eurodiputado, sino cinco», y se preocuparon. Dice Pablo que tras obtener más de un millón de votos todos estaban esperando a que abriesen «el champán o la sidra», pero avisó Pablo entonces y avisa ahora: «No tenemos nada que celebrar porque estamos aquí para ganar». Y se preocuparon aún más. ¿Quiénes? Podemos, el mayor fenómeno político desde la irrupción del PSOE de González, se ha construido ideológicamente contra la tercera persona del plural. Es una fuerza de reacción que parasita la decadencia moral de sus contrarios para alimentarse de ella como la mantis que devora lo que pretende; Podemos no tiene pasado, y su resistencia a participar en las municipales muestra su intención de ir hacia delante sin dejar nada atrás, escribirse en tinta china. Cuando Pablo vuelve a Marx para decir que el cielo se toma por asalto habla de La Moncloa, no de Móstoles. Pudo haber usado un verso de Sabina: «Al cielo no se va en limusina», pero Sabina se ha metido él sólo en la tercera persona del plural.

El mate de Pablo, en El Mundo

 


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Escrito el 19.10.14 a las 7:38

Nunca una camisa arrugada

El Sandor fue una famosa terraza de Barcelona en la que se depositaba la alta burguesía en la dictadura. No cerró hace mucho (ha vuelto a abrir con otro nombre y, sospecho, otra época) y en ella había limpiabotas y decía el reportero Espada, hace 15 años, que su crujido, el de la columna vertebral del limpiabotas y el del billete nuevo apretado en la mano, era todo lo que quedaba del franquismo en la ciudad. El Sandor tenía un objetivo esencial, conocido en provincias: dejarse ver. Al Sandor iba uno a existir, y si era posible a crecer de algún modo. Desde los 16 años hasta los 20, o sea en una legislatura, Francisco Nicolás se hizo un nombre. Tan presente en el Sandor moral español que sorprende ver fotos emblemáticas del siglo XX y no encontrarlo a él como Forrest Gump. Su absolución debe ser la prioridad del sistema judicial español, por encima de la de sus discípulos. Hay que alegar juventud, desde luego, pero también un aprovechamiento de los recursos sociales que propicia este país y cualquiera. Nicolás invirtió en el espejo, el rumor y la apariencia, y si le hubiesen dejado tres años más terminaría casado con la hija de un presidente o bien organizándole las campañas. Aquello de los primeros tiempos de Correa, el Correa begins. “Empezó a meterse en los círculos del PP sin que nadie supiese quién era, pero llevaba los trajes y los relojes más caros, y se hizo tan simpático que pronto hablaba con los más importantes. Al poco tiempo nadie le conocía ni sabía a qué se dedicaba, pero era el tipo al que todo el mundo se la chupaba”. Está comprobado que, si eres lo suficientemente gilipollas, puedes estar chupándosela 20 años un fantasma, y cuando vayas a reclamar ese favor tan grande que esconde te encuentres abrazado a ti mismo, pues se habrá evaporado. El Nicolás que se fabricó a sí mismo sólo existió a ojos de los demás, los que quisieron creer en él. Es todo un acontecimiento de la política española y bien haría el Gobierno en utilizarlo como Estados Unidos a Frank Abagnale Jr, el Di Caprio de Atrápame si puedes. También trabajaría contra el fraude, en este caso el fraude del poder: los que aparecen descolgando el teléfono al grito de “¡ministro!” cuando en realidad es el casero. Esa vida alquilada aspira a ser real por usufructo, y se consigue casi siempre. El niño no se estaba fotografiando; fotografiaba a los que le iban a comprar la foto.

Nunca una camisa arrugada, en El Mundo


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Escrito el 17.10.14 a las 15:43

Tenían un sueldo millonario y pírrico

Al álbum privado de Blesa con la escopeta firme, en delegación del falo, y un animal abatido, le falta el cierre de la cacería redonda, que es posar en medio de los preferentistas con sonrisa de ciudad jardín, como en la foto del hipopótamo y los negros, donde la vida parece no acabarse nunca. Blesa conoce el mundo que se desbloquea con pin, producto de las amistades y el cariño de los propios en la España de grifería y asalto, donde fue posible robar y ser robado al amparo histérico de la ley. Blesa ha pasado noches en ese estado de duermevela en el que se ilumina el cuarto cuando se recibe un whatsapp, y si amanecía era porque al cielo había llegado una perdida. A Blesa le ha faltado al lado un escritorcillo como el de Sin Perdón para ahorrarse los correos.

Tenían un sueldo millonario y pírrico, en El Mundo


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Escrito el 15.10.14 a las 16:08

Pisar la raya

Estar nocaut, le dice Floyd Patterson a Gay Talese después de ser tumbado por Sonny Liston, no es una sensación desagradable, ni mucho menos, sino todo lo contrario. Una evidencia científica: Artur Mas. Dijo ayer: «Habrá urnas, habrá colegios, habrá papeletas y habrá voluntarios». Después añadió que lo que no habría, pero era un detalle menor, es consulta.

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Escrito el 10.10.14 a las 4:47

Una vida resuelta

Hay una delación en esta frase del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid: «Si tuviera que dimitir, dimitiría. Yo soy médico, tengo la vida resuelta». No tiene que ver con la prepotencia de la fórmula ni con el delicado «a mi plin, soy Ordóñez Dominguín» que sale de ese «yo soy médico». Es una delación sintomática, por decirlo en su lenguaje, que además procede del subconsciente y revela una miseria común de la política española. Basta enfrentarla a esta otra frase: «Si tuviera que dimitir, dimitiría. Puedo servir a los ciudadanos de otra manera». O incluso a ésta: «Si tuviera que dimitir, dimitiría. Pero me fastidiaría porque tengo la vida resuelta».

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