Escrito el 23.04.15 a las 12:37

Montoro y Adversarios

Cristóbal Montoro, con la montura de las gafas a juego con la corbata, como en los miércoles de Champions, y el gesto pacífico, en severo trance, se sentó este miércoles en su escaño y empezó a pasear su mirada hastiada, una mirada de siglos (“he visto declaraciones que vosotros no creeríais”) por las gradas de la oposición. No se vio violentado, pese a que llegaron a llamarle pufero por una deuda ya pagada con su comunidad de propietarios, cuando además si hay una lucha legítima en España es la de defraudar a los vecinos, sobre todo personalmente. También le dijeron varias veces que se fuese, que no permaneciese en su puesto “ni un minuto más”, le nombró el diputado Garzón a Alí Babá y le echaron en cara su antigua firma, Montoro y asociados, de la que Montoro dijo que había “contribuido a fundar”, como Carminha la de Novedades Carminha, que llegó a bautizar un grupo estupendo (Montoro y Asociados también sería un buen nombre de garaje-punk). Por momentos los diputados de la oposición estiraban los brazos como queriéndole coger la nuca al ministro, que se zafaba en slow motion igual que Neo esquivaba las balas. Todo esto una semana después de que Hacienda liderase a caballo el registro y detención de Rodrigo Rato, que por momentos, si uno se abstraía lo suficiente, en lugar de vicepresidente económico del PP parecía haber dirigido la PAH.

Montoro y Adversarios, en El País


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Escrito el 22.04.15 a las 11:44

Hacer un ‘karembeu’

Entre los grandes jugadores fracasados del Real Madrid destacaron dos: Christian Karembeu y Nicolás Anelka. El primero fue clave en la séptima Copa de Europa; el segundo, en la octava. Karembeu se dejó la uña en el balón y Anelka le dio a la pelota con el cogote sin mirar la portería.

Hacer un ‘karembeu’, en El País


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Escrito el 17.04.15 a las 15:57

Juguetes para un tiempo prohibido

Cuenta Federico Trillo, que es un hombre muy sentido, que cuando Rodrigo Rato se opuso a la invasión de Irak en el Consejo de Ministros Aznar le miró con “tristeza infinita”. Es imposible que Aznar mire con “tristeza infinita” y no ver en su lugar a Manu Chao (“infinita tristesa, infinita tristesa, yo siempre estaré a tu lado, radio mano papá chango”). Sólo habían pasado dos años desde que Fraga pegase los carteles electorales bajo una lluvia de huevos y fuese corriendo Aznar a Vigo, como Hugo Sánchez, a decir que al PP no se le gana “a huevos”. Luego, con orgullo infinito, le dijo a Rato que era el “mejor ministro de Economía de la historia de España en muchos años” sin especificar cuántos: durante el aznarismo se podía ser el mejor de la historia durante algunas horas.

Juguetes para un tiempo prohibido, en El País


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Escrito el 15.04.15 a las 1:44

Madrid sin diamantes

Al final de la primera parte Raphael Varane salió de un córner rival pateando la pelota como en una fiesta, imitando aquel gesto del capitán Neville que en la I Guerra Mundial ordenó el ataque británico bombardeando las filas enemigas con saques de puerta. El francés seguía unas vías de tren en el carril derecho, por donde Siqueira reclamaba aire cuando se las veía con Bale. Varane, con zancada silenciosa y en catalina grande, fue dejando atrás al Atlético como si los rojiblancos fuesen hierros ortopédicos. Ya en soledad, entre bufidos de locomotora, dio un pase al área que recibió Benzema en carrera. El delantero quiso dejársela a Cristiano con un toque maravilloso, un contrapié al defensa que no fue tal porque Benzema lo vio tan claro que aún no se había producido. La jugada terminó con un zambombazo que repelió Jan Oblak y ahí se destiló el partido: la superioridad del Madrid en el primer tiempo, a ratos monstruosa, la ineficacia de la delantera, a veces por ser demasiado lista, y un portero en estado de gracia que avisó a los dos minutos sacándole un balón a Bale como si fuese Lorenzo Rico.

Madrid sin diamantes, en El País


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Escrito el 14.04.15 a las 15:43

Conferencia sobre inmortalidad

Ancelotti se depositó este lunes en la sala de prensa como italiano puro, una especie única de entrenador que saborea el goal average como si chupase un puro. Una vestimenta de Champions que llevan al delirio entrenadores mosqueados si su equipo se sale del plan de empatar a uno fuera y a cero en casa porque se le ha ido la mano con los goles. Bajo ese estado de ánimo Ancelotti dijo que no había visto al Barça porque estuvo en el cine viendo Ben-Hur. Ciertos hombres, cuando llegan los momentos críticos de la temporada, se van al cine a ver Ben-Hur en horario fuera de Semana Santa. Bajan de revoluciones hasta situarse con una frecuencia cardíaca parecida a la de un muerto. En Lisboa lo insólito es la reacción de Ancelotti, que no abre la boca y aprieta los puños con sentido de Estado. Hasta a Federico Trillo, cuando asaltó Perejil y se le rindieron cinco chavales, tuvieron que secarle las lágrimas entre varios porque parecía haber entrado en París.

Conferencia sobre inmortalidad, en El País


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Escrito el 14.04.15 a las 15:41

Pedro Sánchez allana el camino

Hace dos semanas Susana Díaz llegó a Ferraz, dijo que sería neutral en el proceso de primarias del PSOE y entró sola en el comité federal para sentarse en primera fila. A los pocos minutos entró Pedro Sánchez. Al pasar junto a Díaz, Sánchez la saludó con un beso y un “hola” que ella respondió con otro. A las dos horas, Susana Díaz se levantó y se marchó sin despedirse. Así terminó su primer encuentro desde las elecciones andaluzas. No solo eso: así terminó la primera conversación entre ambos, pues el día de las elecciones Sánchez felicitó a Díaz por WhatsApp. Han pasado ocho meses desde que los dos entrasen juntos en Ferraz (tras las primarias que ganó a Madina) tomando posesión de la sede; ocho meses desde que Díaz, que nunca fue neutral en un proceso de primarias, levantase a Sánchez entre besos y abrazos como si fuese la Copa de Europa.

Pedro Sánchez allana el camino, en El País


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Escrito el 8.04.15 a las 0:28

Concierto para piano del PP

El discurso de Mariano Rajoy a su partido fue seguido por la prensa gracias a un monitor de plasma marca Nec, modelo Plasmasync 50mp2, el mismo con el que hace dos años se esbozaron las líneas maestras del PP frente al caso Bárcenas. En la web de la empresa este modelo se vende con la imagen de una mujer en pantalla y mucha gente fuera aplaudiéndola. Es probable que se trate del modelo exclusivo para ovaciones a líderes televisados, uno de esos avances tecnológicos que estimulan el sistema límbico y provoca reacciones agradables en el espectador. A veces Rajoy daba la impresión de poder salir y dar un abrazo a los periodistas para volver a su misteriosa dimensión. El monitor, en el centro de la sala, es una imagen icónica de la comunicación política. Empieza a tener vida propia. Apagado ya es como si E.T. cerrase los ojos.

Concierto para piano del PP, en El País


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Escrito el 1.04.15 a las 11:13

Candidatos de incógnito

Uno de los mejores momentos del periodismo ocurrió cuando el matemático Grigori Perelman rechazó un premio de un millón de dólares por resolver la conjetura de Poincaré y un reportero, muy seguro de sí mismo, le ofreció 1.000 dólares si le daba una entrevista. Hay estrategias tan estúpidas que extraña que no funcionen. En cuanto Albert Rivera empezó a ser una amenaza, desde el PP se dio la orden de recordar que era “catalán”. Como no terminó de funcionar, la estrategia se radicalizó: Rivera no sólo era catalán, sino que había pertenecido al PP. Alguien concluyó en Génova que para cualquier votante decente eso tenía que ser el colmo, y la conclusión no es una torpeza sino algo aún peor: es verdad.

Candidatos de incógnito, en El País


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Escrito el 31.03.15 a las 12:55

Umbral no sabe nadar y su piscina está llena de libros

“Pachá es ese sitio nuevo adonde hay que ir”. Cuando escribió esa frase, en 1980, Umbral aún vivía en Juan Ramón Jiménez, el centro de Madrid, y aún escribía en El País. Acudía a estrenos, cenas y fiestas, siempre mucho menos de lo que daba a entender cuando escribía, porque Umbral dejaba escritos los estrenos, las cenas y las fiestas antes de ir a ellas. De alguna manera se las inventaba, y luego todos esos acontecimientos sociales terminaban por parecerse a los que había escrito Umbral: ya se habían publicado en El País, ya todos los que salían habían aceptado resignados lo que se les había puesto en la boca (y en privado reconocían haberlo dicho, para asombro del propio Umbral). Los sitios a los que había que ir, como Pachá, eran los que salían en el folio de Umbral, y en ellos estaban los personajes sociales de la época; los que habían salido fundados de casa y los que Umbral tenía que fundar. Un día, Sabina, recién salido de La Mandrágora, mandó un poema manuscrito, precioso, que ahora María España no encuentra, para agradecer que por fin había escrito su nombre en negrita. Sabina, en negrita, empezaba a existir incluso para su público más antiguo, aquel “tipo de intelectual medio del Gijón y medio de la Transición”. Otros, como Jimmy Giménez-Arnau, se presentaban en su casa para darle una paliza y acababan bebiendo un vaso de agua.

—Y siento, España, el número que has tenido que presenciar.

—Ya estoy acostumbrada, Jimmy. Paco sale a paliza por artículo.

—No creas, Jimmy —la voz de Umbral, atándose el fular—, hace una semana me atizaron los guerrilleros de Cristo Rey en California 47, llevo unos días malos. A ti te he dejado pasar porque eras tú.

Umbral no sabe nadar y su piscina está llena de libros, en El País.


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Escrito el 30.03.15 a las 10:53

Rajoy y Aguirre, te quiero, yo tampoco

Él la hizo llorar diciéndole palabras bonitas un día de verano en que la relevó en el Ministerio. Ella fue a su boda un 28 de diciembre sin abrigo y con un vestido rojo. Entraron juntos en la dirección del PP y en el Gobierno de Aznar. Casi se matan al desplomarse su helicóptero sobre una plaza de toros. Él le dijo que la quería “un huevo” y ella dijo que él, simplemente, era “el rey”. Cuando empezaron a caerse mal lo asumieron con gracia; él la encontraba pizpireta desde sus tiempos con Wyoming, a él ella le entusiasmaba como un cubo de Rubik. Ella lo llamó “Ronaldinho de la política” en el Barça de Rijkaard y sigue pensando lo mismo en 2015, con Ronaldinho en Los Gallos de Querétaro. Él, más sutil, le dijo que era “una política liberal pero con sentido común”.

Mariano Rajoy Brey (Santiago, 1955) y Esperanza Aguirre Gil de Biedma (Madrid, 1952) se dijeron las cosas a la cara pocas veces. Una fue en el restaurante Zalacaín en abril de 2008, después de una portada que decía que Gallardón iba a ser secretario general del PP en el congreso de Valencia.

—Eso sería la guerra, dijo Aguirre.

Rajoy y Aguirre, te quiero, yo tampoco, en El País


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