Escrito el 28.01.12 a las 9:48
Duchas
El Concello de Sanxenxo quiere hacer duchas de pago, como el fútbol, una medida comprometida porque la playa, en general, suele ser lo último gratuito que le queda al hombre.
El Concello de Sanxenxo quiere hacer duchas de pago, como el fútbol, una medida comprometida porque la playa, en general, suele ser lo último gratuito que le queda al hombre.
No sé a estas horas si el Madrid sigue en crisis o no, despojado su técnico de poder y tirado a las duchas vestido mientras un clan -los chicos de las esquinas de Baltimore, mismamente- decide la táctica, pero el Barça sufrió más que el Alcorcón, y eso siempre pone a un equipo en perspectiva. No habrá paz, sin embargo, para los malvados: es más fácil que un periodista perdone un trivote que un laconismo.
Rajoy ha ido estos días a Portugal a presentarse ante Passos Coelho como esas vecinas nuevas de Connecticut que llaman al timbre con galletas recién hechas.
El Madrid fue a ratos un club gobernado desde el Txistu en el que cualquier comensal llamaba al entrenador y éste se le ponía para hacer la portada, y pobre de él si se quedaba sin cobertura.
En ocasiones, cuando publico un artículo, suena el teléfono:
-¿Cómo se te ocurre escribir –escucho- una columna así con la que está cayendo?
Nací siendo escritor, le dijo a Fernando Sánchez Dragó. Se le había empezado a desfondar el cuerpo hacia la barriga, desnudándole los hombros de carne, casi chiquillo, y en las mejillas le colgaba la piel que se le precipitaba cabeza abajo.
Durante la campaña de 1977 Manuel Fraga Iribarne («la parte más vieja del pueblo» en vasco, traducía él a quien se interesaba por el apellido) se acercó a un polideportivo de Lugo como candidato de Alianza Popular. Lo recibió un pabellón en el que estaban, en las gradas altas, varios jóvenes dedicados a sabotear el mitin.
El gallego que pudo ser cura o militar y eligió ser Fraga, en Diario de Pontevedra
El año pasado publiqué una selección de artículos que salió en Pepitas de Calabaza, editorial modesta del mismo Logroño, que fue la capital de provincia más pequeña que encontré.
El frío era una obesión que tenían en la cabeza nuestros padres, que nos llenaban de bufandas y trenkas hasta parecer pobres. Los niños, al correr, nos deshacíamos del frío y pensábamos que eso de la ropa era como comer pescado, una cosa de mayores.
Una de las tradiciones españolas más arraigadas es publicar entrevistas sin ton ni son de César Luis Menotti.
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